Estamos viviendo una época en la que las nuevas tecnologías, internet y las redes sociales nos rodean y nos hacen dependientes de ellas en nuestro día a día. Pero nosotros, padres, abuelos, bisabuelos… hemos irrumpido en este mundo tecnológico en una edad en la que nuestros cerebros estaban formados, con un desarrollo neuronal completo. Además, nosotros crecimos experimentando con nuestro cuerpo, manipulando, recibiendo todo tipo de estímulos sensoriales y utilizando todos nuestros sentidos (gusto, oído, olfato, vista y tacto) en nuestros juegos.

La neurociencia dice, y está probado, que el cerebro del niño es especialmente sensible entre los 0 y los 6 años. Nos remitimos al neuropsicólogo Steve Hughes que afirma:

1. Las manos son el instrumento del cerebro. Los estímulos sensoriales que este percibe a través de las manos son superiores a otras partes del cuerpo.

2. La experimentación natural potencia las capacidades y competencias del niño. Animarlos a que hagan algo, les ayuda a aprender más rápido que la mera observación.

3. las funciones ejecutivas (hacer) permiten la resolución consciente y eficaz de los problemas cotidianos.

4. En este período, entre los 0 y 6 años, los niños deben explorar su mundo de manera autónoma.

5. Las “neuronas espejo” ( una clase de neuronas que se activan en un individuo cuando ejecuta una acción y cuando observa esa misma acción al ser ejecutada por otro, el observador está el mismo realizando la acción del observado) son una base en el aprendizaje, ya que ayudan a absorber la información del entorno a través de los sentidos.

En base a todo lo anterior, creo que deberíamos pensarnos mejor al exponer a tan temprana edad a los niños a tablet, video juegos, móviles y TV. El aprendizaje en nuevas tecnologías es importante, pero cuando el sensible cerebro, las neuronas de nuestros niños estén preparadas.

Reflexionemos, con una tablet en las manos de un niño que es lo que estamos estimulando, ¿la vista y el dedo?.

Álvaro Bilbao, Doctor en Psicología de la Salud y Neuropsicólogo, dice en su libro “El Cerebro del Niño”. “los niños deben pasar los seis primeros años de su vida sin tecnología“.

Nosotros estamos totalmente de acuerdo con esta afirmación…Pero contaremos el por qué en próximas publicaciones.